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16/03/07
El trozo de estrella
Quería darte la mano, te miraba, me mirabas. Yo quería darte la mano, llevarte conmigo a cualquier otro lugar. Permanecías inmóvil. Tu nariz estaba roja, tus ojos brillaban, estornudaste. No podía hablar contigo, estabas sentada en frente de mí, pero no podía hablarte, ni tocarte, ni ofrecerte un pañuelo para que te limpiaras. En ese momento yo era muda y tú eras ciega. Tu marido no paraba de gritar. Tu barriga ya estaba crecida, ¿ocho meses? Puede incluso que fueran nueve. Sólo sé que te volviste ciega mucho antes de que tu barriga empezara a crecer.
Lucía, tu nombre proviene del lucero del alba. Dime, ¿por qué dejaste de verme? Yo podía verte a ti. Yo podía ver cómo tomabas pastillas de ésas que conceden superpoderes. De las de color rosa con conejos dibujados en el dorso, podía ver cómo jugabas con los chicos y cómo te montabas en coches de colores arco iris. Podía verlo todo, pero tú no podías verme
a mí.
Día tras día lo intentaba, intentaba saludarte y que me vieras. En casa escribía en mi diario largas conversaciones que podríamos mantener. A veces bajaba a la cabina de al lado de la escuela y te llamaba. Dejaba sonar tres veces el teléfono y colgaba. Un día lo cogiste a tiempo, preguntaste quién era, suspiré, me dijiste que me dejara de bromas. Me puse muy feliz.
¿Por qué cambió todo entre nosotras? ¿Por qué no podías verme? ¿Por qué me ignorabas cuando pasaba por delante de ti? Hubo un tiempo en el que decías que seríamos amigas durante toda la vida. Me cogiste de la mano un día y me pintaste un trozo de estrella en el dedo pulgar. Te pintaste tú otro trozo en el tuyo y luego me dijiste: “separadas somos cada una la mitad de una estrella, no podemos brillar ni acompañar la belleza de la luna. Pero cuando estamos juntas, con nuestras diferencias y nuestras similitudes, podemos formar una estrella completa, una estrella más grande que el sol”. Sentí que seríamos una estrella para siempre. Pero los conejos lunares se metieron en nuestra vida, en forma de pastilla superheroica. Como si el astro tuviera miedo de perder en una batalla de bellezas, nos separó de forma dolorosa y te quitó a ti la vista y a mí la capacidad de hablar. Rodeada de coches arco iris y de cuerpos lunares, yo seguía viéndote como una estrella que brillaba independiente. Que volaba independiente hacía un precipicio, arrastrada por el aire que enviaba la celosa luna. Y Lucía, no podía avisarte. No podía abrazarte y escucharte llorar, no podía ni siquiera ofrecerte un pañuelo para que limpiaras tu nariz. Tú brillabas sobre mí, me quitaste mi brillo con un pestañeo y aún así yo seguí dibujándome el trozo de estrella.
¿Recuerdas el día de la consulta? Fue la última vez que te vi. Tú me estabas mirando, yo también lo hacía. Y no podíamos acercarnos y no podía preguntarte qué nombre le pondrías al bebé ni si sería niño o niña. Ese día yo me acariciaba el flequillo, intentando mostrarte mi dedo pulgar, mi trozo de estrella. El médico abrió la puerta y dijo tu nombre. Entraste con él. Estuve esperando hasta que salieras. Miré por la ventana, había un eclipse solar.
Nunca saliste.
By: Yunae
19:58 Anotado en Relatos | Permalink | Comentarios (2) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: relato, estrella, tristeza
10/03/07
Lágrimas color rojo
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Me dijiste que los hombres no lloran,
Mirando al crepúsculo naranja
Dándome besos verdes en el jardín
- verdes color esperanza.
Me dijiste que los hombres no lloran,
Leyendo juntos las penas del joven Werther.
Leyendo el final, yo lloraba,
Y mis lágrimas tu boca removía
- sin una lágrima.
Me dijiste que los hombres no lloran
Y me sentí feliz de no ser hombre,
Me sentí feliz de expresar mis sentimientos
- color rojo -
Que fluyen y el entorno enrojecen
Con la fuerza y el espíritu
De una joven excitada.
Llorar llorar llorar ,
Como fresas,
Lágrimas sin embotellar
De color rojo.
Todo a mi alrededor era de color rojo,
Todo en mí es rojo.
Rojo color apasionado,
Sintiendo todo mi ser vive
Y sintiendo todo mi ser muere
En un mar de lágrimas
- lágrimas color rojo.
Tú me dijiste que los hombres no lloran,
Mirándome a los ojos,
Cinco besos, un adiós
Y en tu mejilla
una lágrima.
- Una lágrima de color rojo.
By: Yunae
Imagen extraída de : http://organicfields.net/tipika/blog/rojo.jpg
15:05 Anotado en Mis poemas | Permalink | Comentarios (1) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: rojo, lágrimas, llorar

