03/07/08

Flashback 03

Seguiste caminando delante de mí sin girarte. Yo me paré entre la multitud y contemplé cómo te marchabas. Muchas veces lo había visto en las películas, aunque sabes que todo está en movimiento es como si el tiempo se detuviera unos instantes y pudieras disfrutar de la partida de tu ser más querido a cámara lenta. La gente se vuelve borrosa y el foco sólo alumbra a dos personas, una de ellas era yo la otra, claro está, eras tú. Era consciente de que debía921c99ba35f6dd1bcb33d1094c012f15.jpg correr o te irías, tal vez para siempre. Miré mis pies. Seguí caminando y noté que te habías parado, te alcancé y caminamos uno al lado del otro. Entre los dos había una pared invisible que no dejaba que me acercara a ti. Notaba frío en mi piel. Debía hacer algo. Intenté romper el hielo cogiéndote del brazo.

“¿Qué te pasa?” dije yo suavemente, “suéltame y déjame en paz, eres una pesada” eso me contestaste mientras me quitabas la mano de tu brazo. No podía hacer nada más que seguir caminando a tu lado sin mirarte. Me sentía mal, quería desaparecer entre las nubes o morir atropellada por un coche al azar. Lo peor de la situación es que ni siquiera sabía por qué estabas enfadado y tú no querías ni hablarme.

Si cualquier otra persona me hubiera hecho eso, le habría dicho que se fuera a la mierda sin pensarlo. Contigo todo era diferente, seguí detrás de ti como si fuera un perrito abandonado buscando que me llevaras a casa.

Llegamos a la parada de autobús, te quedaste de pie justo a mi lado. Notaba una presión fuerte en el pecho, iba oprimiéndome cada vez más y más. Al final rompí a llorar. Mi orgullo impedía que dejara que tú me vieras, así que giré la cara. Me miraste de reojo. El tiempo volvió a pararse y pusiste tu mano en mi hombro. Notaba tus labios en mi mejilla pero aunque deseaba mirarte no me dejé hacerlo. Me secaste las lágrimas con un pañuelo. No soportabas verme llorar.


Al final cedí y dejé que me besaras. Me sentí frágil, pensaba que podía romperme en cualquier momento si una palabra equivocada salía de tu boca. Noté el fuerte poder que influías sobre mí y me vi débil. Nunca quise convertirme en una princesa y ser salvada por un príncipe como tú. Nunca quise mostrar mis lágrimas a otras personas. Pero ahí estaba yo, llorando desconsoladamente en tus brazos, sin decir nada, inmóvil, esperando que dijeras algo que me devolviera la felicidad que me habías robado tan fácilmente con una simple frase.

Y, con un “te quiero” y tres mimos, todo el universo se restableció, volví a ser yo tú volviste a ser tú y pudimos seguir caminando cogidos de la mano.

 

 

Imagen extraída de: http://www.colgantes.info/images/REF%209029.jpg

 

Texto by: Yunae

Comentarios

Un relato entre bonito y triste.

Muy dulces los tags.

Anotado por: Gouken | 07/07/08

Gracias ^^, al final te acabará gustando más este blog que el otro xD.

Besos.

Anotado por: Yunae | 08/07/08

Ambos tienen su encanto, pero ya te digo, no esperaba esta faceta de ti y es muy interesante.

Anotado por: Gouken | 08/07/08

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