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13/07/08
Desnuda bajo la lluvia
Llovía, llovía muchísimo. Nos refugiamos en un restaurante de comida rápida mientras esperábamos a que aflojara un poco. Todos íbamos desabrigados, pantalones cortos, chanclas… Era verano.
El cielo estaba oscuro y había tanta agua que costaba ver a través de ella. Mis amigos discutía
n sobre qué hacer mientras yo simplemente miraba anonadada aquel espectáculo de azules y blancos con una banda sonora llena de percusiones de color amarillo. La lluvia me estaba llamando y no pensé demasiado qué hacer. Notaba tu amistad, sentía que podía confiar en ti. No pensé en todo el daño que me habían hecho en el pasado, no me cuestioné qué ocurriría si te daba mi mano. Sólo te la ofrecí y tú la cogiste.
Te llevé fuera. Empezamos a correr debajo de aquel diluvio, a reír, a pisar los charcos, a mojarnos. Nos paramos en la entrada de unos cines y comentamos nuestra hazaña. Mi cuerpo estaba helado, las gotas de agua corrían sobre mí y se adentraban por todos los rincones sin ningún tapujo. Pero a pesar de todo me sentía bien.
No paraba de llover. Él me miraba desde lejos con mis otros amigos. Estaba enfadado. No supe explicarle el porqué de mi comportamiento y él no supo entenderme sin que lo hiciera. Sólo habría sido capaz de hacerlo si yo, en ese instante, le hubiera abierto una ventana en mi pecho izquierdo y hubiera mirado directamente en el centro de mi corazón.
Me llamó irresponsable y me explicó todas las consecuencias que podrían tener mis acciones. Dijo algo sobre una pulmonía y comentó brevemente no sé qué a cerca de resbalar y abrirse la cabeza.
Me era indiferente.
Había sido capaz de salir de mi jaula de recuerdos. De dar un paso adelante y escapar de los fantasmas que me retenían o que yo deseaba que me retuvieran.
Una solución simple para un complicado problema, ofrecer tu mano y mojarte en la lluvia. Mucho mejor que mojarte en tus lágrimas.
By: Yunae
Imagen extraída de: http://www.sech.cl/web/images/stories/revista_alerce/aportes/lluvia3.jpg
14:25 Anotado en Relatos | Permalink | Comentarios (2) | Email esto | Tags: mi corazón, tú, amistad, seguridad, comprensión, lluvia
04/07/08
Flashback 04
Seguiste caminando delante de mí sin girarte. Yo me paré entre la multitud y contemplé cómo te marchabas. Muchas veces lo había visto en las películas, aunque sabes que todo está en movimiento es como si el tiempo se detuviera unos instantes y pudieras disfrutar de la partida de tu ser más querido a cámara lenta. La gente se vuelve borrosa y el foco sólo alumbra a dos personas, una de ellas era yo la otra, claro está, eras tú. Era consciente de que debía
correr o te irías, tal vez para siempre. Miré mis pies. Seguí caminando y noté que te habías parado, te alcancé y caminamos uno al lado del otro. Entre los dos había una pared invisible que no dejaba que me acercara a ti. Notaba frío en mi piel. Debía hacer algo. Intenté romper el hielo cogiéndote del brazo.
“¿Qué te pasa?” dije yo suavemente, “suéltame y déjame en paz, eres una pesada” eso me contestaste mientras me quitabas la mano de tu brazo. No podía hacer nada más que seguir caminando a tu lado sin mirarte. Me sentía mal, quería desaparecer entre las nubes o morir atropellada por un coche al azar. Lo peor de la situación es que ni siquiera sabía por qué estabas enfadado y tú no querías ni hablarme.
Si cualquier otra persona me hubiera hecho eso, le habría dicho que se fuera a la mierda sin pensarlo. Contigo todo era diferente, seguí detrás de ti como si fuera un perrito abandonado buscando que me llevaras a casa.
Llegamos a la parada de autobús, te quedaste de pie justo a mi lado. Notaba una presión fuerte en el pecho, iba oprimiéndome cada vez más y más. Al final rompí a llorar. Mi orgullo impedía que dejara que tú me vieras, así que giré la cara. Me miraste de reojo. El tiempo volvió a pararse y pusiste tu mano en mi hombro. Notaba tus labios en mi mejilla pero aunque deseaba mirarte no me dejé hacerlo. Me secaste las lágrimas con un pañuelo. No soportabas verme llorar.
Al final cedí y dejé que me besaras. Me sentí frágil, pensaba que podía romperme en cualquier momento si una palabra equivocada salía de tu boca. Noté el fuerte poder que influías sobre mí y me vi débil. Nunca quise convertirme en una princesa y ser salvada por un príncipe como tú. Nunca quise mostrar mis lágrimas a otras personas. Pero ahí estaba yo, llorando desconsoladamente en tus brazos, sin decir nada, inmóvil, esperando que dijeras algo que me devolviera la felicidad que me habías robado tan fácilmente con una simple frase.
Y, con un “te quiero” y tres mimos, todo el universo se restableció, volví a ser yo tú volviste a ser tú y pudimos seguir caminando cogidos de la mano.
Imagen extraída de: http://www.colgantes.info/images/REF%209029.jpg
Texto by: Yunae
00:25 Anotado en Flashbacks | Permalink | Comentarios (3) | Email esto | Tags: sentimientos, tú, yo, frágil, princesa


