06/08/08

Flashback 05

           Entramos en una especie de bar. Te sentaste delante de mí y me invitaste a una coca cola mientras pedías unas bravas para acompañar la tuya. Yo te contemplaba en silencio. Era la primera vez que quedábamos y la primera vez que te veía en persona. Conociste a mi madre en el bus y os hicisteis amigos. Un día te enseñó una foto mía y te gusté, así que le pediste mi dirección de correo electrónico. Hablamos durante un par de días y nos llevamos bastante bien, y bueno, queríamos conocernos. Te había visto en fotos y por webcam. En las fotos salías horrible, en la webcam salías guapísimo. Supuse que serías un chico normal.

          No podía parar de mirarte, al verte en el lugar que habíamos quedado pensé que, tal y como imaginaba, eras un chico normal y corriente sin mucho interés. Pero al sentarte delante de mí y empezar a hablar, me di cuenta de que estaba totalmente equivocada.

          Tus ojos eran grandes, tus pestañas oscuras y largas. Cualquier otra persona habría pensado que tus ojos simplemente eran de color marrón, pero no, no eran así. Tenían un tono amarillo que convertían tu mirada en algo dulce, eran ojos de color miel. Cuando hablabas no podía dejar de mirar tus labios sensuales y carnosos. Y tu nariz, tu nariz no era totalmente recta lo que le daba un toque especial que realmente me gustaba. Tu pelo semilargo y ondulado, oscuro, realmente bonito. Tu cara en general, me pareció preciosa.

           “No quiero salir con nadie” eso fue lo que te dije. No sé muy bien a qué venía, te lo solté sin más. Puede que fuera porque eras realmente atractivo y me asustaba la idea de que me capturaras para siempre. Puede que simplemente quisiera convencerme a mí misma, recordarme que no quería volver a tener novio. Una sonrisa extraña apareció en tu cara, una sonrisa que años después bautizaría cariñosamente como “sonrisa de cabrón”. No indagaste en el tema. No recuerdo sobre qué hablamos la verdad.


          Al salir del bar estuvimos un rato paseando y charlando, eras muy gracioso y no parábamos de reír. Nos detuvimos delante de unas escaleras mecánicas. Nos cogimos de las manos y nos dimos un beso. Algo infantil y tímido, un pico, tus labios rozaron los míos y miramos instantáneamente al suelo. Sentíamos vergüenza.

         Me acompañaste a casa y al dejarme en la puerta me dijiste “no te líes con nadie más eh”. Me pareciste adorable. Ese día fue cuando me enamoré de ti.

 

Relato by: Yunae

Foto: Jordi

Comentarios

Que historia tan bonita (aunque lo de las patatas bravas le quita romanticismo).

Qué coladita se te ve, espero que os dure para siempre y a casa día mejor^^
Un saludo!

Anotado por: Gouken | 15/08/08

Obviamente donde pone casa es cada xd

Anotado por: Gouken | 16/08/08

¡Bu! gracias Gouken :$. Lo de las bravas xD, así es Jordi xDDDDDD. Aunque a mí me gusta tal y como es :$.

Anotado por: Yunae | 16/08/08

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