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26/08/08

No es irremediable

 

A veces me asomo a la ventana e intento imaginar que está en el parque de enfrente de mi casa. Cierro los ojos y, si me esfuerzo un poco, puede verle. Un chico muy alto, con el pelo ligeramente rizado y de color negro. Totalmente despeinado. Su mirada es tranquila, sus ojos marrones y su cara redonda. Está adornada con algún grano, culpa de la adolescencia seguramente. Sonríe sin fijar la vista en ningún punto. Su boca es pequeña y sus labios son finos. Me recreo en el placer de poder observarle, de poder recordarle perfectamente sin que él sea consciente de qué es lo que estoy haciendo.

 

Alargo la mano e intento tocar esa imagen pero se desvanece en el aire. Vuelve la realidad. Abro los ojos. Delante de mí sólo hay un columpio vacío. Veo cómo se mece lentamente, es como si un ente invisible le empu71565d00f8fe18b9fb261315b29e2510.jpgjara con suavidad. Es como él. Aunque no esté a mi lado puedo sentir en mi cabeza cómo mece mis recuerdos, suavemente, echándome en cara todas las cosas malas que le hecho sin darme cuenta.

 

Doy la vuelta y me siento en la cama. Pongo música. Hay tantas canciones que él me recomendó…“¿Se acordará de mí?” una frase convertida en eco. “No creo” cojo la almohada y la pongo encima de mi cabeza.

 

Es gracioso pensar en que los humanos hayamos inventado el cine cuando tenemos uno justo dentro de nosotros. Los recuerdos se van enlazando poco a poco formando una historia. En nuestra mente hay una selección de capítulos, como en un DVD. Puedes recurrir a la escena que quieras sin necesidad de visionar la película entera. Pero yo sé que es defectuoso. A veces se empeña en repetir una y otra vez el mismo capítulo, el mismo diálogo. La misma imagen se queda estática y puedes verla girar 360 grados y contemplar todos los fallos que hubo en ese instante, que queda marcado para la eternidad, irremediable.

 

 

Al final veo luz en mi ventana. Decido levantarme y mirar otra vez. Sé que no está ahí, sé que nunca volverá a estar ahí. Pero ese columpio vacío, ese columpio volverá a ser usado por alguien y, entonces, yo podré mirar por la ventana y volver a ver una mirada perdida que al juntarse con la mía cree un lazo que durará para siempre. El DVD puede empeñarse en mostrarme mis errores, pero yo sé que grabaré en él algún día algo que los reemplace y me haga sonreír cada vez que los visione.

 

 

La vida sigue, esto no es un final, simplemente es un continuará.

 

Relato by: Yunae

 

Imagen by: http://republicavirtual.files.wordpress.com/2008/04/columpio.jpg

06/08/08

Flashback 05

           Entramos en una especie de bar. Te sentaste delante de mí y me invitaste a una coca cola mientras pedías unas bravas para acompañar la tuya. Yo te contemplaba en silencio. Era la primera vez que quedábamos y la primera vez que te veía en persona. Conociste a mi madre en el bus y os hicisteis amigos. Un día te enseñó una foto mía y te gusté, así que le pediste mi dirección de correo electrónico. Hablamos durante un par de días y nos llevamos bastante bien, y bueno, queríamos conocernos. Te había visto en fotos y por webcam. En las fotos salías horrible, en la webcam salías guapísimo. Supuse que serías un chico normal.

          No podía parar de mirarte, al verte en el lugar que habíamos quedado pensé que, tal y como imaginaba, eras un chico normal y corriente sin mucho interés. Pero al sentarte delante de mí y empezar a hablar, me di cuenta de que estaba totalmente equivocada.

          Tus ojos eran grandes, tus pestañas oscuras y largas. Cualquier otra persona habría pensado que tus ojos simplemente eran de color marrón, pero no, no eran así. Tenían un tono amarillo que convertían tu mirada en algo dulce, eran ojos de color miel. Cuando hablabas no podía dejar de mirar tus labios sensuales y carnosos. Y tu nariz, tu nariz no era totalmente recta lo que le daba un toque especial que realmente me gustaba. Tu pelo semilargo y ondulado, oscuro, realmente bonito. Tu cara en general, me pareció preciosa.

           “No quiero salir con nadie” eso fue lo que te dije. No sé muy bien a qué venía, te lo solté sin más. Puede que fuera porque eras realmente atractivo y me asustaba la idea de que me capturaras para siempre. Puede que simplemente quisiera convencerme a mí misma, recordarme que no quería volver a tener novio. Una sonrisa extraña apareció en tu cara, una sonrisa que años después bautizaría cariñosamente como “sonrisa de cabrón”. No indagaste en el tema. No recuerdo sobre qué hablamos la verdad.


          Al salir del bar estuvimos un rato paseando y charlando, eras muy gracioso y no parábamos de reír. Nos detuvimos delante de unas escaleras mecánicas. Nos cogimos de las manos y nos dimos un beso. Algo infantil y tímido, un pico, tus labios rozaron los míos y miramos instantáneamente al suelo. Sentíamos vergüenza.

         Me acompañaste a casa y al dejarme en la puerta me dijiste “no te líes con nadie más eh”. Me pareciste adorable. Ese día fue cuando me enamoré de ti.

 

Relato by: Yunae

Foto: Jordi