04/07/08

Flashback 04

Seguiste caminando delante de mí sin girarte. Yo me paré entre la multitud y contemplé cómo te marchabas. Muchas veces lo había visto en las películas, aunque sabes que todo está en movimiento es como si el tiempo se detuviera unos instantes y pudieras disfrutar de la partida de tu ser más querido a cámara lenta. La gente se vuelve borrosa y el foco sólo alumbra a dos personas, una de ellas era yo la otra, claro está, eras tú. Era consciente de que debía921c99ba35f6dd1bcb33d1094c012f15.jpg correr o te irías, tal vez para siempre. Miré mis pies. Seguí caminando y noté que te habías parado, te alcancé y caminamos uno al lado del otro. Entre los dos había una pared invisible que no dejaba que me acercara a ti. Notaba frío en mi piel. Debía hacer algo. Intenté romper el hielo cogiéndote del brazo.

“¿Qué te pasa?” dije yo suavemente, “suéltame y déjame en paz, eres una pesada” eso me contestaste mientras me quitabas la mano de tu brazo. No podía hacer nada más que seguir caminando a tu lado sin mirarte. Me sentía mal, quería desaparecer entre las nubes o morir atropellada por un coche al azar. Lo peor de la situación es que ni siquiera sabía por qué estabas enfadado y tú no querías ni hablarme.

Si cualquier otra persona me hubiera hecho eso, le habría dicho que se fuera a la mierda sin pensarlo. Contigo todo era diferente, seguí detrás de ti como si fuera un perrito abandonado buscando que me llevaras a casa.

Llegamos a la parada de autobús, te quedaste de pie justo a mi lado. Notaba una presión fuerte en el pecho, iba oprimiéndome cada vez más y más. Al final rompí a llorar. Mi orgullo impedía que dejara que tú me vieras, así que giré la cara. Me miraste de reojo. El tiempo volvió a pararse y pusiste tu mano en mi hombro. Notaba tus labios en mi mejilla pero aunque deseaba mirarte no me dejé hacerlo. Me secaste las lágrimas con un pañuelo. No soportabas verme llorar.


Al final cedí y dejé que me besaras. Me sentí frágil, pensaba que podía romperme en cualquier momento si una palabra equivocada salía de tu boca. Noté el fuerte poder que influías sobre mí y me vi débil. Nunca quise convertirme en una princesa y ser salvada por un príncipe como tú. Nunca quise mostrar mis lágrimas a otras personas. Pero ahí estaba yo, llorando desconsoladamente en tus brazos, sin decir nada, inmóvil, esperando que dijeras algo que me devolviera la felicidad que me habías robado tan fácilmente con una simple frase.

Y, con un “te quiero” y tres mimos, todo el universo se restableció, volví a ser yo tú volviste a ser tú y pudimos seguir caminando cogidos de la mano.

 

 

Imagen extraída de: http://www.colgantes.info/images/REF%209029.jpg

 

Texto by: Yunae

26/03/08

Flashback 03

Prefiero no pensar en mi infancia. Pero, cuando lo intento, viene a mi mente una escalera. Hacía mucho que no recordaba estas cosas. Ya se sabe, los recuerdos van y vienen como las golondrinas, todo depende de que haya el clima adecuado.

 

     La verdad es que cuando era pequeña estaba muy sola. No es que no hubiera gente a mi alrededor, si174e56132d87c923bb0913858886ce6a.jpgmplemente es que nadie se paraba a mi lado y si lo hacían o no me veían o sólo veían un pequeño ser con el que meterse. Aprendí a mentir sobre mí en casa para que no se preocuparan, a decir que tenía muchos amigos e intentar que me vieran feliz. Yo siempre, lo único que quise, es que mi madre estuviera orgullosa de mí.  ¿Por qué? Puede que fuera porque a penas pasaba rato con ella. Vivía con mis padres pero, como ellos trabajaban, pasaba gran parte del día en casa de mi abuela, dormía ahí incluso. 

 

    Era un lugar poco acogedor. Su casa estaba formada por dos pisos y un terrado, ella vivía en el segundo y mis tíos en el primero. Como ellos también trabajaban, mis primos se quedaban con mi abuela y conmigo.  Yo era la más pequeña y les gustaba pasar el rato molestándome. Puede que ahora penséis que eran cosas de niños, pero no era así. Yo me sentía realmente mal. Me habría gustado tener a alguien con quien contar, a alguien que me protegiera. Pero se metían conmigo tanto en el colegio como en casa de mi abuela. Ella solía hacer ver como que no se daba cuenta e intentaba quitarle importancia a todo.

 

     Así pues, mi único amigo era un gato de peluche. Era de color blanco con un collar azul, sus ojos eran del mismo tono. Lo llevaba a todas partes, excepto al colegio. Me gustaba cogerle de la oreja y pasear con él. Recuerdo cómo me sentaba en la escalera que llevaba al terrado, lo dejaba a mi lado y le contaba mis cosas en voz baja. Ahora parece todo una estupidez, pero antes tenía muchísimo sentido y si no le hubiera hablado a ese peluche creo que habría explotado. Por eso decía antes que recordaba una escalera. Era el lugar donde más tranquila estaba.

 

     Las noches las pasaba fatal, llorando y rezando para convertirme en alguien normal algún día. No podía comprender por qué los demás niños no me aceptaban y por qué Dios me había hecho así. Supongo que era demasiado inocente y pequeña como para razonar algo más. Si todos se metían conmigo el problema debía estar en mí y supuse que era por ser diferente. En aquel entonces, sólo deseaba ser igual que todo el mundo.

 

    Los niños son crueles; es lo que suele decirse. Yo creo que los crueles son las personas mayores por dejar que se martiricen entre ellos y no corregirles cuando hace falta. “Son cosas de niños” las cosas de niños sólo pueden ser juegos, insultar a alguien hasta hacerle llorar… eso son cosas de hijos de puta.

 

No se puede decir más claro. Si eres un niño, lees esto y te sientes identificado sólo puedo decirte que luches. Verás como todos van cayendo mientras tú vas subiendo peldaños. Lucha por ti y lucha por la niña triste que yo una vez fui.

 

Besos desde lo más profundo de mi corazón.

 

By: Yunae

Imagen extraída de: http://www.weac.org/Graphics/1998-99/june99/bullying.JPG 

24/03/08

Flashback 02

   No parabas de llorar. Sentada en un banco, estaba yo a tu lado. Te abracé y me dijiste que te soltara, pero no hiciste nada para impedir que continuara haciéndolo. Así que te di un beso en la cabeza y me quedé a tu lado hasta que acabaste. Nunca supe bien bien qué pensabas y, aunque me esforcé muchísimo por intentar averiguarlo, lo único que deseaba era continuar sentada cerca de ti.980d8184ea2dcfe8ea475d89639ef411.jpg


    Es una escena que vuelve una y otra vez a mi cabeza. La verdad es que no recuerdo por qué estabas llorando ese día.


    Si te dijera que te odio sería mentira. Puedo decirte, sin miedo, que no quiero volverte a ver nunca más. Pero no porque sienta nada malo hacia ti, sino porque me duele pensar en todo el daño que me has hecho y en todo el daño que te haya podido hacer yo –siempre sin ser consciente de ello.


    Sé que este año veré caer las hojas de los árboles otra vez. Puedo llegar a imaginarme sentada en aquel banco abrazando a otra chica mientras llora. Con mucho esfuerzo, hasta puedo pensar en volver a dormir con una mejor amiga algún día. Y sí, me duele perderte.


   No tengo nada que esconder, estoy orgullosa de cada uno de los sentimientos que pasan por mi corazón. Soy un ser humano. Tengo la facultad de sentir y no la voy a anular por mucho que tú quieras pensar o pienses que soy un ser frío y mezquino. Nunca he querido dañarte y nunca te dañaré, aunque tú me odies o intentes hacerme daño.


   Lo único que ha cambiado en mí desde que no estoy contigo es que camino sin ti a mi lado.



Adiós.

 

By: Yunae 

 

Imagen extraída de: http://www.jggweb.com/wp-content/banco500.jpg 

 

24/02/08

Flashback 01

Sentada a tu lado en el metro, contemplé cómo me mirabas. Yo sabía que estabas enamorado de mí, intentaba engañarme para no tener que preocuparme de qué era lo que yo realmente sentía. Pensando que, tal vez, tú jamás transformarías esos sentimientos en palabras y yo podría escaparme de una decisión que nos marcaría para siempre.

 

Llegó un momento en el que tuve que dejar de mirarte a la cara y ahora sólo recuerdo tus pantalones tejanos de color azul. Aquel día no deberíamos haber quedado. No sé realmente por qué te llamé y tampoco sé por qué me dijiste que sí. Sólo estuvimos media hora juntos. No le dije a nadie que te había visto, a día de hoy, todavía nadie sabe lo que ocurrió que, realmente, no fue nada. Pero eso no significa que no fuera importante.

 

Estuvimos hablando de temas triviales. Yo tenía algo que decirte. Tú, por supuesto, también tenías algo que decirme. Pero nuestras emociones quedaron enfrascadas en una botella de coca cola que algún niño tiró a la vía. Jamás salieron… jamás saldrán.

 

Me habría gustado poder mentirme y ser tu amiga hasta el último día de mi vida. Poder contarte todos mis problemas y escuchar los tuyos. Poder invitarte a cenar un miércoles y morir por la mañana al levantarme para ir a trabajar, pero nunca lamentar haber estado contigo.

 

Si nunca nos hubiéramos besado… si nunca hubiera acariciado tus labios… entonces... ¿nos habríamos despedido aquel día?

 

Me habría gustado poder amarte, de la misma manera que tú lo hiciste. Pero fui incapaz. Huí. Ni siquiera te dije el porqué.  Simplemente desaparecí. De un día para otro.

 

Yo sólo quería hacerte feliz. Aunque haya logrado todo lo contrario.

 

Si supieras lo que yo sufrí… ¿me perdonarías?  

 

 

By: Yunae