11/04/09
El amor del espejo
Todo surgió de manera estúpida. Había tenido un día muy duro en la escuela y sólo quería tumbarme a llorar. Podría haber cumplido mi propósito de no ser por él, un enorme espejo de forma ovalada en el que podía ver reflejado todo mi cuerpo sin problema alguno.
Allí estaba, retándome, mostrando la luz del sol, echándome en cara que el mundo era feliz y que, por mucho que yo me atormentara, el
clima seguiría siendo el mismo y la gente no dejaría de sonreír. Me acerqué tímidamente, se encontraba en una esquina de la pequeña habitación, encima de él había un trapo viejo de color granate que seguramente mi padre habría olvidado algún domingo de limpieza. Miré mi silueta. Durante unos minutos observé mis ojos colorados de tanto llorar. Puse mi dedo índice sobre el espejo, justo encima de la boca, y empecé a recapacitar sobre hasta qué punto era yo la misma persona que había en ese extraño ente. La superficie del objeto reflejaba mi otro yo, alguien que se movía de manera opuesta a mí y que seguramente pensaba de manera totalmente diferente.
Fue en ese instante cuando empecé a recordar aquellas historias que me contaba mi abuela. No sé bien bien cómo pero, según ella, en los espejos podemos ver nuestro lado contrario. Esta idea desencadenó una serie de pensamientos que me hicieron llegar a una conclusión un tanto extraña. “Así pues…”, pensé, “si en el espejo está mi otro lado, también debe estar el de Arturo y, si en el mundo tangible es mi peor enemigo, en el mundo del espejo debe ser el amor de mi vida o por lo menos mi mejor amigo. Entonces… si mi idea es cierta, eso significaría… no puede ser. ¡Sí! ¡podría ser cierto! ¡Debe ser cierto! En los cuentos de hadas siempre hay un final feliz, por surrealista que este parezca, siempre pasa algo que hace que todos sigan adelante y se abracen y sonrían y sean felices”.
Arturo, así se llamaba el principal motivo de mis desgracias, de mis campanas en la escuela, de mi falta de atención en general. Disfrutaba torturándome, robándome los deberes y rompiéndolos, insultándome… haciéndome la vida imposible. Debía sacarle de mi vida, debía encontrar a su lado opuesto para poder mostrarle al mundo entero mi auténtico yo, el yo que era censurado y humillado día tras día pero que tenía algo maravilloso que ofrecer. No había, a simple vista, nada que perder y muchísimo que ganar.
Por lo tanto, sólo me hacía falta pensar en cómo sacaría su lado opuesto del espejo. “Y si… podría hacerle reflejarse en un espejo y… ¿después? “. La realidad era bastante desesperanzadora, no sabía cómo se podía sacar un reflejo. Pero no perdí la ilusión “Um… la abuela solía decir que los más pequeños son los que están más cerca del mundo de la fantasía. Entonces… puede que Leo pueda ayudarme.”
Leo estaba en su cuarto, sentado y calmado. Entretenido con un chupete de color amarillo. Con la mano izquierda tocaba los rizos castaños de su cabeza mientras su otra mano movía el dedo índice haciendo círculos invisibles en el suelo. Lo cogí en brazos y lo llevé a la habitación. Le di un pincel con pintura roja y le dije “Leo vayamos al mundo del espejo, pinta una puerta”. Leo me observaba inocentemente y movía el pincel en el aire. La cosa sería más difícil de lo que yo pensaba. Agarré su mano y yo misma dibujé la puerta. La pintura chorreaba por el espejo y no cambiaba nada en la habitación.
No podía perder la esperanza. Sabía que ocurriría un milagro, bueno, no lo sabía pero quería creer en ello. Me asomé por la ventana y miré las nubes. “¿Por qué no se abre la puerta? Quizá debe tener algún tipo de contraseña, no, debe estar cerrada por un conjuro”.
Me acerqué al espejo y dije “¡ABRACADABRA PATA DE CABRA!” no funcionó. “Demasiado simple… Espejito espejito abre la puerta un ratito” no cambiaba nada en la habitación. Entonces Leo dijo “ito ito pueta itoo” un rayo de luz entró por la ventana y creó una puerta robusta, cuyo pomo era un gusano mordiéndose la cola en forma de círculo.
Estábamos atónitos contemplando aquel extraño fenómeno. Me daba miedo abrir la puerta y encontrarme algo raro, aún más raro que lo que acababa de suceder ante nosotros. Una voz aguda que parecía venir de la puerta dijo “¿Adónde te gustaría ir?”. Contesté sin vacilar “¡Quiero que me lleves con el otro yo de Arturo!” una carcajada resonaba por las pareces del cuarto. “¿Hacia Arturo dices? Hay muchos Arturos en el mundo. Podrías equivocarte de camino y acabar en un lugar oscuro, lleno de telarañas, locos y dragones”. Comencé a temblar, la cosa no iba por buen rumbo y tenía mucho miedo. ¿Un lugar tan horrible? ¿Merecía la pena arriesgarse? Realmente, si me quedaba en casa no cambiaría nada y si me iba una nueva vida podría empezar. “¡Quiero ir! Llévame, seré fuerte no lloraré más” la voz en tono sereno dijo “que así sea” y la puerta se abrió dejando ver un camino de luz rodeado de la más profunda oscuridad.
Continuará
Relato by: Yunae
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10:55 Anotado en Relatos | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: espejo, esperanza, todo cambiará, fantasía
08/12/08
¿Qué sentido tiene?
Si sabes que no habrá nadie caminando,
Mientras paseas por un hermoso parque,
Mientras los árboles se mueven,
Mientras los niños se balancean
En columpios de color rojo.
¿Qué sentido tiene mirar a tu lado?
Cuando no hay nadie que vaya a responderte,
Dibujar un corazón en un sobre verde,
Rellenarlo de hojas con olor a fresa,
Escribir la poesía más bonita del mundo.
¿Qué sentido tiene?
Cuando no hay nadie que te esté esperando,
Maquillarse y pintarse una peca,
Teñirse el pelo de color rubio,
Ponerse una minifalda de color rosa,
Correr cuesta abajo cantando y sonriendo
Y llegar justo a tiempo.
¿Qué sentido tiene?
Conocer a cien personas,
Saludar a todo aquel que veas,
Preguntarle a tu vecino
Qué tal le fue el día.
Si cuando grites auxilio…
No habrá nadie que venga.
¿Qué sentido tiene?
By: Yunae
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15:32 Anotado en Mis poemas | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: esperanza, amistad, nada
26/08/08
No es irremediable
A veces me asomo a la ventana e intento imaginar que está en el parque de enfrente de mi casa. Cierro los ojos y, si me esfuerzo un poco, puede verle. Un chico muy alto, con el pelo ligeramente rizado y de color negro. Totalmente despeinado. Su mirada es tranquila, sus ojos marrones y su cara redonda. Está adornada con algún grano, culpa de la adolescencia seguramente. Sonríe sin fijar la vista en ningún punto. Su boca es pequeña y sus labios son finos. Me recreo en el placer de poder observarle, de poder recordarle perfectamente sin que él sea consciente de qué es lo que estoy haciendo.
Alargo la mano e intento tocar esa imagen pero se desvanece en el aire. Vuelve la realidad. Abro los ojos. Delante de mí sólo hay un columpio vacío. Veo cómo se mece lentamente, es como si un ente invisible le empu
jara con suavidad. Es como él. Aunque no esté a mi lado puedo sentir en mi cabeza cómo mece mis recuerdos, suavemente, echándome en cara todas las cosas malas que le hecho sin darme cuenta.
Doy la vuelta y me siento en la cama. Pongo música. Hay tantas canciones que él me recomendó…“¿Se acordará de mí?” una frase convertida en eco. “No creo” cojo la almohada y la pongo encima de mi cabeza.
Es gracioso pensar en que los humanos hayamos inventado el cine cuando tenemos uno justo dentro de nosotros. Los recuerdos se van enlazando poco a poco formando una historia. En nuestra mente hay una selección de capítulos, como en un DVD. Puedes recurrir a la escena que quieras sin necesidad de visionar la película entera. Pero yo sé que es defectuoso. A veces se empeña en repetir una y otra vez el mismo capítulo, el mismo diálogo. La misma imagen se queda estática y puedes verla girar 360 grados y contemplar todos los fallos que hubo en ese instante, que queda marcado para la eternidad, irremediable.
Al final veo luz en mi ventana. Decido levantarme y mirar otra vez. Sé que no está ahí, sé que nunca volverá a estar ahí. Pero ese columpio vacío, ese columpio volverá a ser usado por alguien y, entonces, yo podré mirar por la ventana y volver a ver una mirada perdida que al juntarse con la mía cree un lazo que durará para siempre. El DVD puede empeñarse en mostrarme mis errores, pero yo sé que grabaré en él algún día algo que los reemplace y me haga sonreír cada vez que los visione.
La vida sigue, esto no es un final, simplemente es un continuará.
Relato by: Yunae
Imagen by: http://republicavirtual.files.wordpress.com/2008/04/columpio.jpg
12:30 Anotado en Relatos | Permalink | Comentarios (2) | Email esto | Tags: vació, volver, continuará, esperanza
25/03/08
Todo es posible
Rozaré con mis ojos lugares recónditos e inalcanzables,
De grandes batallas y reinados sin fin,
Desde mi palacio seré testigo.
De un solo susurro,
Miraré al cielo y contaré todas las estrellas.
Podré acariciarlas y ponerles nombre,
Tan solo alzando mis manos.
Desde la torre más alta, saltaré al vacío
Un dorado Pegaso vendrá a salvarme,
Me recogerá gentilmente abriendo sus alas.
Silbaré, desaparecerán las nubes.
Saldrá el arcoíris.
Y rojas mariposas adornarán el cielo
Y pequeños grillos le pondrán banda sonora.
Sólo debo tumbarme y dejar
Que mi alma sueñe,
Que las arenas de Morpheo me envuelvan.
Pero, ¿y si entonces viene ella?
Oí decir que…
La llaman pesadilla.
By: Yunae
Imagen extraída de: http://arenillagarcia.files.wordpress.com/2007/05/pegasus.jpg
22:00 Anotado en Mis poemas | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: sueños, esperanza, miedo, pesadilla
10/08/07
Carta de abril
¿Por qué el amor no existe? Yo llegué a creer que sí, llegué a creer que podía acariciarlo con mis dedos con sólo una mirada tuya, llegué a creer que existía, de verdad. Cuando llamabas a mi puerta y corriendo iba a recibirte y te abrazaba y me besabas y todo estaba bien. Pero ya no.
El amor se acabó, o puede que no existiera y tú y yo sólo lo estuviésemos imaginando para escapar de la monotonía de nuestras vidas.
De pequeña soñaba con encontrarlo, te parecerá una tontería supongo. Disfrutaba de esas predecibles películas de amor, donde todo es romántico y nunca hay problemas. Soñaba que algún día un chico llegaría y me llevaría lejos, para poder soñar juntos. Soñaba que sería feliz solamente sintiéndole cerca, sin hacer nada.
Todo es tan confuso… es como si me hubieran mentido desde el principio.
Nunca imaginé que todo acabaría así. Te juro que llegué a tocar la eternidad en nuestros abrazos. Durante un año fuiste la persona más importante en mi vida, he hecho tantas idioteces por ti… supongo que en el fondo no me arrepiento de ellas. Y ahora…
Te odio y tú me odias también, por lo menos seguimos compartiendo un profundo sentimiento… aunque ya no sea “amor”.
Quizá dentro de unos años nos riamos de esto, o quizá no. No sabes lo que daría porque todo fuera un poco más fácil. Me siento impotente, sólo puedo escribir cartas como esta, que nunca te daré, y quedarme aquí sentada sintiendo que puede que nunca más vuelva a sentir. Me cuesta tanto después de todo lo ocurrido…
Dices que te decepcionó que te dejara.
¿Qué se supone que se debe hacer cuando el amor termina? Las películas no me lo enseñaron, dime ¿qué debo hacer?
Mi corazón estaba atrapado en un zarzal de sentimientos.
Y ahora, mi sinceridad me hace escribirte esto.
No entiendo el amor ni te entiendo a ti, ni espero que tú me entiendas tampoco.
Solamente te digo adiós, muchas gracias por el tiempo en el que me regalaste toda esa ilusión que ya no tengo.
Hasta siempre.
Yunae
Sábado, 15 de abril de 2006
PD: Esta carta es real. Fue escrita el día 15 de abril del año pasado, finalmente no te la di, al igual que otras muchas que ahora quiero compartir contigo. Aunque parezca mentira al final volvimos juntos y hemos estado juntos hasta ahora.
¡Qué manía más tonta que tengo de escribir este tipo de cosas!
Publico esta carta para darle esperanzas a todas aquellas personas que han cortado y aún se quieren.
El amor es demasiado complicado.
15:45 Anotado en Relatos | Permalink | Comentarios (2) | Email esto | Tags: amor, carta, desesperación, esperanza
28/02/07
¿Qué es peor que el olvido?
¿Qué es peor que el olvido?
Que corre a cien por hora por la mente
Que borra aquellos sueños y esperanzas![]()
¿Qué es peor que el olvido?
Que siempre acecha aquel que ama,
Eliminando de su cuerpo todo el rojo
De la llama de un amor que fue encendido.
¿Qué es peor que el olvido?
Que llama a tu puerta los domingos
Y apartando tu mirada de juguetes,
De que llegas tarde al trabajo,
Te avisa.
¿Qué es peor que el olvido?
Que te asusta por las noches
Y como un fantasma te persigue
Y sabes que no se marchará
Hasta haber acabado uno por uno
Con todos tus recuerdos.
¿Qué es pero que el olvido?
Que como una araña va tejiendo
Lentamente, cuidadosamente,
Hasta atrapar las luciérnagas,
Que son tus sueños.
¿Qué es peor que el olvido?
El miedo a crear recuerdos
Que algún día solamente sean eso.
Peor que el olvido, es el miedo
A no olvidar.
Poema by: Yunae
Imagen extraída de: http://cdn-59.cdn.buzznet.com/assets/users11/hellismyhome666/
18:40 Anotado en Mis poemas | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: olvido, miedo, esperanza, poema


