02/12/09

Dime que me quieres

"Dime que me quieres" dijo Lulú desabrochando el primer botón de su camisa. "No voy a jugar a esto" respondió Michael cogiéndola del brazotendencias.jpg firmemente.

"Sé que te gusta" susurró Lulú mientras se pasaba uno de sus dedos por encima de los labios. "¿Ves? es rojo, mis labios son rojos. Es rojo Michael, es tu color preferido", Lulú se metió el dedo en la boca y cerró los ojos. "Mi pintalabios... sabe a fresa".

"Espero que te pudras en el infierno. No sé por qué he venido, eres una egoísta sólo piensas en ti. ¿Sabes? no me extraña, no me extraña nada que él se fuera. No eres nada Lulú. Nada".

Lulú abrió los ojos de repente, retiró el dedo de su boca y dejó caer su mano. "Mi pequeña princesa volverá..." sus ojos se volvieron cristalinos. Su cabeza se tornó suavemente hacia el lado derecho. Parecía una muñeca. Miraba al vacío como si hubiera un lejano amigo saludándole con la mano. Como si hubiera vuelto al pasado por unos instantes.

Entonces, lentamente, alargó la mano derecha y movió los dedos como si pudiera acariciar sus recuerdos.

Estaba allí. Podía ver la pequeña casa de verano, la pared pintada de color verde, el tejado rojo. Las margaritas plantadas en frente de la puerta. El aire agitando las hojas de los árboles, la arena de la playa, podía escuchar el sonido de las olas, chocando en rabia contra las rocas, la canción que el mar cantaba, sólo para ella.

Los sentimientos que tuvo aquel día volvieron a florecer dentro de su corazón y se fueron extendiendo poco a poco por el resto de su cuerpo.

Escapar, sólo quería escapar. No había futuro, ni presente, sólo pasado, un pasado demasiado doloroso como para quedarse quieta y esperar otro día. Quería una solución fácil e inmediata.

Lulú movió su mano derecha en dirección a su cuello,la posó sobre él, extendiendola suavemente. "Mi princesa volverá. Mi princesa volverá. Mis labios son de color rojo, sabe a fresa, sabe a fresa. Sabe a fresa... de verdad".

"Joder, lo siento. No debería haber dicho eso. Joder, no te pongas así Lucía." Michael se sentó a su lado en el robusto e inmenso sofá negro y le pasó un brazo por encima. Lulú cerró los ojos.


Recordó cómo salió corriendo hacia el acantilado con su hermoso vestido largo y blanco, cómo paró en seco en e borde, cómo la pamela amarilla caía de su cabeza y era arrastrada por el viento, cómo extendió los brazos y miró al vacío, cómo reía y lloraba al mismo tiempo.

"Lulú, te quiero".

La chica se levantó, se dirigió a la ventana y de un tirón cerró las cortinas rojas. Luego giró la cabeza, acarició su cabello y sonriendo dijo "sabía que te gustaba eso".

 

Relato by: Yunae

Imagen: http://3.bp.blogspot.com/__qHo__Lpr7A/RdA4hZdfzRI/AAAAAAAAAB8/pVsje6BOQbY/s400/tendencias.jpg

26/03/08

Flashback 03

Prefiero no pensar en mi infancia. Pero, cuando lo intento, viene a mi mente una escalera. Hacía mucho que no recordaba estas cosas. Ya se sabe, los recuerdos van y vienen como las golondrinas, todo depende de que haya el clima adecuado.

 

     La verdad es que cuando era pequeña estaba muy sola. No es que no hubiera gente a mi alrededor, si174e56132d87c923bb0913858886ce6a.jpgmplemente es que nadie se paraba a mi lado y si lo hacían o no me veían o sólo veían un pequeño ser con el que meterse. Aprendí a mentir sobre mí en casa para que no se preocuparan, a decir que tenía muchos amigos e intentar que me vieran feliz. Yo siempre, lo único que quise, es que mi madre estuviera orgullosa de mí.  ¿Por qué? Puede que fuera porque a penas pasaba rato con ella. Vivía con mis padres pero, como ellos trabajaban, pasaba gran parte del día en casa de mi abuela, dormía ahí incluso. 

 

    Era un lugar poco acogedor. Su casa estaba formada por dos pisos y un terrado, ella vivía en el segundo y mis tíos en el primero. Como ellos también trabajaban, mis primos se quedaban con mi abuela y conmigo.  Yo era la más pequeña y les gustaba pasar el rato molestándome. Puede que ahora penséis que eran cosas de niños, pero no era así. Yo me sentía realmente mal. Me habría gustado tener a alguien con quien contar, a alguien que me protegiera. Pero se metían conmigo tanto en el colegio como en casa de mi abuela. Ella solía hacer ver como que no se daba cuenta e intentaba quitarle importancia a todo.

 

     Así pues, mi único amigo era un gato de peluche. Era de color blanco con un collar azul, sus ojos eran del mismo tono. Lo llevaba a todas partes, excepto al colegio. Me gustaba cogerle de la oreja y pasear con él. Recuerdo cómo me sentaba en la escalera que llevaba al terrado, lo dejaba a mi lado y le contaba mis cosas en voz baja. Ahora parece todo una estupidez, pero antes tenía muchísimo sentido y si no le hubiera hablado a ese peluche creo que habría explotado. Por eso decía antes que recordaba una escalera. Era el lugar donde más tranquila estaba.

 

     Las noches las pasaba fatal, llorando y rezando para convertirme en alguien normal algún día. No podía comprender por qué los demás niños no me aceptaban y por qué Dios me había hecho así. Supongo que era demasiado inocente y pequeña como para razonar algo más. Si todos se metían conmigo el problema debía estar en mí y supuse que era por ser diferente. En aquel entonces, sólo deseaba ser igual que todo el mundo.

 

    Los niños son crueles; es lo que suele decirse. Yo creo que los crueles son las personas mayores por dejar que se martiricen entre ellos y no corregirles cuando hace falta. “Son cosas de niños” las cosas de niños sólo pueden ser juegos, insultar a alguien hasta hacerle llorar… eso son cosas de hijos de puta.

 

No se puede decir más claro. Si eres un niño, lees esto y te sientes identificado sólo puedo decirte que luches. Verás como todos van cayendo mientras tú vas subiendo peldaños. Lucha por ti y lucha por la niña triste que yo una vez fui.

 

Besos desde lo más profundo de mi corazón.

 

By: Yunae

Imagen extraída de: http://www.weac.org/Graphics/1998-99/june99/bullying.JPG